Al acelerarse las inspiraciones, estas células aumentan su actividad y transmiten la información a una región relacionada con el estrés y el pánico.

En algún momento de nuestras vidas hemos tenido la experiencia de que respirar de forma profunda es una buena manera de relajarse, pero hasta ahora la neurociencia no había identificado fisiológicamente qué células del sistema nervioso son las responsables directas de esta relación de causa-efecto.

Un estudio que sNeuronas y respiracióne publicó en la revista Science da indicios de qué es lo que podría estar sucediendo; investigadores de la universidad de Staford descubrieron que se trata de un grupo de 350 neuronas ubicadas en el tronco del encéfalo, entre el cerebro y la médula espinal, la que al parecer serían responsables de lo que nos sucede cuando nuestra respiración es lenta y profunda (1).

En experimentos realizados en ratones los investigadores descubrieron que dichas neuronas tienen dos características específicas:

La primera es que están más activas cuanto más rápida sea la respiración. Y la segunda es que su misión es mandar señales a otra parte del tronco del encéfalo, llamada locus cerúleo, que está involucrada en la respuesta del cuerpo al estrés, al pánico y en el tránsito del sueño a la vigilia. Por ello, explica Kevin Yackle, uno de los autores del estudio que “una respiración lenta y calmada activaría menos estas neuronas, lo que causaría menos activación del locus cerúleo y menos agitación”, disminuyendo una posible respuesta exgerada ante un evento estresante.

Bibliografía:

  1. Kevin Yackle, Lindsay A. Schwarz, Kaiwen Kam et al Breathing control center neurons that promote arousal in mice. Science 31 Mar 2017: Vol. 355, Issue 6332, pp. 1411-1415

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