En los últimos años el aumento desmedido en el consumo de bebidas energizantes, ha llevado a incrementar el estudio de los posibles efectos adversos en la salud por la ingesta de estas bebidas.

La industria de las bebidas energéticas, está presente en 140 países, recauda cifras multimillonarias y su venta se ha incrementado considerablemente. Los energizantes se comercializan como productos que pueden mejorar el rendimiento deportivo, la concentración, la energía, la pérdida de peso y para disminuir los efectos no deseados por el consumo del alcohol.

Los ingredientes más comunes de estas bebidas son la cafeína, taurina, guaraná, glucuronolactona, ginseng, vitamina complejo B, entre otros. Sin embargo, la mayoría de estos ingredientes son considerados estimulantes y no están regulados por la Food and Drug Administration (FDA) de los Estados Unidos, según la revisión sistemática “Energy drinks and their adverse health effects: A systematic review of the current evidence“.

Los autores de este trabajo analizaron la literatura disponible sobre el tema, publicada entre 1980 y mayo de 2014, describiendo los siguientes hallazgos:

  • Las bebidas energéticas son consumidas principalmente por adolescentes y adultos jóvenes del género masculino.
  • A pesar de estar en el mercado desde 1987, sólo a partir del año 2010 se han publicado el 63% de los eventos adversos.
  • Estadísticas de los Estados Unidos informan que entre el 30% al 50% de los niños, adolescentes, y adultos jóvenes consumen más de una vez al mes este tipo de bebidas. En una encuesta realizada por el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (EE.UU) confirma que el consumo diario entre los estudiantes de secundaria es similar a las de las bebidas gaseosas.
  • Entre el 2005 y 2011 en las salas de emergencia de los hospitales estadounidenses se elevó más de diez veces la cantidad de pacientes con efectos adversos por la ingesta de estas bebidas. En los hombres, estos efectos adversos fueron a menudo vinculados a la combinación con alcohol o sustancias de abuso, mientras que en las mujeres se debió a su consumo junto con otro fármaco.

Según esta revisión publicada en Post Graduate Medicine, como la cafeína es su principal ingrediente activo (de 50 a 55 mg por porción), su ingesta en grandes cantidades provocarían eventos adversos que afectan los sistemas cardiovascular y neurológico: arritmia, isquemia de miocardio, aneurisma, paro cardíaco, hipertensión, convulsiones, accidente cerebrovascular, eventos neuropsiquiátricos, ideación suicida y psicosis. Asimismo, pueden provocar reacciones anafilácticas, trastornos renales y lesión hepática. Además, en un estudio se halló que un tercio de los consumidores de bebidas energizantes experimentaron algún tipo de disfunción eréctil.

Como conclusión, los autores proponen realizar más estudios para probar la correlación entre las bebidas energizantes y todos los efectos adversos; expresan que hay evidencia suficiente para justificar la precaución en su consumo e incrementar su regulación. La Academia Americana de Pediatría y la Asociación Médica de Estados Unidos recomiendan evitar el consumo de estas bebidas, sobre todo en la población más joven. Otras de las indicaciones de esta destacada revisión es que el personal del área de la salud debería informar a los pacientes con mayor riesgo, y advertir sobre el peligro de combinar el consumo de estas bebidas con el alcohol u otras drogas.

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